Toma como ejercicio mental el que su amigo lo ha puesto a escoger. Tiene que tomar agua proveniente de dos contenedores distintos. En uno de los contenedores reposa el equivalente a un vaso de agua extraida del grifo, que obviamente, ha pasado las estrictas regulaciones sanitarias y del instituto de acueductos de su ciudad en cuanto a limpieza y calidad. Y es, claro, gratis!
No dejaré por fuera el hecho de que hay un segundo contenedor. Este igual contiene agua pero viene de una planta procesadora de agua localizada en -nadie-sabe-donde, lo que mientras el líquido luce idéntico a su primera elección, nadie puede asegurar que ha cumplido con las mismas estructas normas de calidad y salubridads. Además, ese líquido le cuesta entre 5 y diez veces más que el litro de gasolina.
Ambos productos lucen muy similar y su sabor es casi idéntico.
¿Cuál seleccionaría?
Si finaliza seleccionando el primer vaso, lo felicitamos! Acaba de ahorrarse dinero, y, posiblemente hasta algunos contaminantes. No le causaremos ningún sentimiento de culpa si finalmente decidió tomar agua del segundo vaso. Claro, aquí sí gastaría dinero por su ingesta diaria, semanal, mensual y anual de agua embotellada. Por supuesto, el agua embotellada tiene sus conveniencias, está de moda y puede ser tan pura como aquella que proviene de su grifo y que estaba en el primer vaso que tenía para escoger.
Pero no es para nada un buen síntoma de sentido común para su bolsillo, su cuerpo ni el planeta.
Aquí decidimos hacer una revisión exploratoria sobre qué hay detrás de las imágenes de manantiales y los más “puros” nombres de las marcas impresas sobre las botellas de agua que usted compra.
A pesar de haber pagado por ella, usted puede tranquilamente estar pagando por la misma agua de grifo que toma gratuitamente en su casa. Caso puntual: Dasani, un producto embotellado por la multinacional Coca Cola. Sin darle relevancia a su exótico nombre, Dasani es simplemente agua de grifo purificada que tiene algunos minerales agregados. Por ejemplo, si su botella de Dasani fue procesada en la planta de agua de Miami, está ingiriendo agua potable del acueducto de Miami.
Obviamente, esta no es la única marca que deja el trabajo sucio al acueducto municipal para proveer su producto. Sólo en los Estados Unidos, un 25 por ciento del total de proveedores de agua potable embotellada proviene de los recursos de agua municipales, incluyendo el gigante Pepsi, y su agua Aquafina.
Agua embotellada no es siempre un líquido puro. Si revisa la literatura en las etiquetas de las botellas notará las variaciones en el uso de la palabra “pura” y “natural”.
Peor aún cuando en países del tercer mundo, muchas botellas desechadas son recogidas por personas que las rellenan de agua del grifo, y las revenden como agua fresca y pura.
En un estudio de percepción del producto realizado por alumnos de la universidad de Cornell, encontró que el consumidor estudiado pensó que el agua embotellada era mucho más limpia y con mucho menos bacteria. Pero esa percepción podría ser sólo eso. Por ejemplo, un estudio de cuatro años que incluyó probar más de un mil botellas de agua, un grupo defensor de consumidores bajo la figura jurídica de Consejo Defensor de los Recursos Naturales, encontró que 22% de las marcas probadas contenían contaminantes químicos por encima del mínimo permitido por la autoridad del acueducto, en la región donde se realizó la prueba.
No está claro si el plástico contribuye a la contaminación del líquido contenido dentro. Dónde el plástico finaliza y el líquido inicia. Al parecer, al ser procesados a muy altas temperaturas algunos químicos del plástico pueden introducirse dentro del contenido del contenedor. Lo que ha generado un nuevo debate respecto a cuán peligroso representa la mezcla de químicos debido a la imposibilidad de introducir la botella en un horno microondas.
Mientras aún se exploran mecanismos para identificar elementos químicos que puedan causar intoxicaciones y daño al cuerpo humano nadando en el agua embotellada, sí se ha logrado determinar que algunos químicos logran mantenerse en las botellas plásticas que son almacenadas en las casas por largos períodos de tiempo, dos semanas o más.
El alto consumo de petróleo en las naciones del mundo, no es sólo atribuible al transporte automotor. La mayoría de las embotelladoras están compuesta por polyethylene terepthalate (PET). Para hacer PET es necesario el crudo que países como Venezuela, Ecuador, México o las naciones árabes producen.
Actualmente se necesitan 17 millones barriles de crudo para producir botellas de PET para embotellar agua, cada año. Ahora la otra pregunta de acuerdo a la línea del daño que pudiera causar la ingesta de agua embotellada, recae en preguntarse a dónde van a parar todas esas botellas de agua que sin reciclarse finalizan desechadas a diario?






