Para muchos ha sido hipócrita, por decir lo menos, el intento de emboscada al gobierno colombiano del presidente Alvaro Uribe Vélez, en una cumbre de mandatarios regionales de Unasur, para que explicase las razones por la cual extiende la cooperación con los Estados Unidos bajo el Plan Colombia, hasta siete bases, dentro de la vecina nación.
En el acuerdo entre los gobiernos del Palacio de Nariño y la Casa Blanca no se menciona el uso de armamento de alto poder, ni el empleo de aviones de última generación con gran poder de fuego a residenciarse en alguna de esas bases.
Sin embargo, países tan pobres como Bolivia, estructuran urgentes acuerdos para adquirir helicópteros y equipos de artillería a Rusia. Venezuela, la trigésima economía global basada en PIB, no se queda atrás y bajo excusa de la penetración imperial en suelo de su vecino Colombia, extiende su compra de armamentos mediante acuerdos que está por concretar cuando se entreviste con el primer ministro ruso, Vladimir Putin, esta semana.
Las ambiguas declaraciones de oficiales del gobierno venezolano se dirigen a anunciar la instalación de unas bases de la paz, cuyo criterio es no sólo desconocido sino tildado como un evento propagandístico organizado por el izquierdista partido PSUV, en apoyo a la imagen internacional de Hugo Chávez Frías.
Lo impresionante es que la molestia del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, durante la mencionada cumbre de Unasur, en Bariloche, ya tiene significado. Ayer, durante la celebración de un aniversario más de su independencia, Lula, selló un gigantesco contrato por sobre 12 mil millones de dólares destinados a adquirir 36 cazas de combate Ráfaga, cincuenta helicópteros y cinco submarinos al gobierno francés de Nicolás Sarkozy, en un negocio considerado el más grande contrato militar alguna vez consolidado por país suramericano y que se extendería hasta el año 2021.
Este acuerdo supera largamente los aportes emitidos por Estados Unidos a Colombia por el período de diez años de vigencia del tan criticado Plan Colombia.
Veámos las reacciones de las agencias noticiosas que recogieron los últimos acontecimientos en este segmento cuyas reflexiones son publicadas para su lectura.
REUNION DE UNASUR
DEBATIRA ESCALADA MILITAR
Los cancilleres y ministros de Defensa se reunirán el próximo martes 15 de septiembre en Ecuador. El encuentro fue decidido en la última cumbre en Bariloche
“La convocatoria es realizada por Ecuador en su calidad de presidente pro tempore de la Unasur, conforme establece el mandato de las jefas y jefes de Estado y de Gobierno de este bloque regional, reunidos en Bariloche”, el 28 de agosto último, informó el ministerio de Relaciones Exteriores ecuatoriano en un comunicado.
El referido mandato sostiene que esta reunión debe realizarse para que los ministros, “en pos de una mayor transparencia diseñen medidas de fomento de la confianza y de la seguridad, de manera complementaria a los instrumentos existentes en el marco de la Organización de Estados Americanos, incluyendo mecanismos concretos de implementación y garantía para todos los países”.
“Estos mecanismos deberán contemplar los principios de irrestricto respeto a la soberanía, integridad e inviolabilidad territorial y no ingerencia en los asuntos internos de los Estados”, agrega el comunicado.
Previo a la cita de cancilleres y ministros de Defensa, se realizará una reunión preparatoria del Consejo de Delegados de las respectivas carteras de Estado de los países miembros de la Unasur, el 14 de septiembre.
EL UNIVERSAL: CHAVEZ BLINDARA FAN
El presidente Hugo Chávez, que suele incluir a Rusia en las giras internacionales que realiza anualmente, llegará hoy a Moscú en su octava visita para finiquitar negociaciones en materia técnico-militar y uso pacífico de la energía nuclear.
De acuerdo con Interfax, el gobierno de Dmitri Medvédev tiene listos nuevos contratos de armamento, sólo a la espera de que sean suscritos por el mandatario nacional. Tres submarinos Project 636 Varshavyanka (denominado Kilo por la OTAN), 10 helicópteros Mi-28, vehículos de combate BMP-3 y “varios nuevos batallones de tanques” medianos T-72M (sin descartar los T-90, modelo más avanzado) estarían en la lista de las nuevas adquisiciones de Venezuela.
En la visita también se podría cerrar la negociación de una veintena de sistemas de misiles tierra-aire Tor-M1, aviones de reconocimiento Ilushyn I1-96, patrulleros de alta velocidad Mirazh, lanchas de desembarco Murena-E y otros armamentos sobre los cuales el Ejecutivo nacional ha mostrado interés, incluso probado en algunos casos, pero no ha cerrado la transacción. La posibilidad de ordenar el modelo más avanzado del Sukhoi (Su-35) también ha estado latente.
Desde 2005, Venezuela ha comprado a Rusia $4.200 millones en material militar y en 2008 recibió del Kremlin un crédito para armas por $1.000 millones.
Hasta ahora, el inventario de equipos rusos en la Fuerza Armada incluye 100 mil fusiles Kaláshnikov, 24 aviones caza Su-30, 53 helicópteros Mi, 5 mil fusiles Dragunov, unos 200 misiles antiaéreos portátiles Igla-S y lanzacohetes portátiles RPG-7.
Fuerza blindada Desde hace cuatro años, el Gobierno nacional estudia distintas opciones para comprar submarinos a la Armada. Se pasearon por los sumergibles alemanes, los franco-españoles Scorpene, hasta considerar la compra a Moscú de nueve unidades (5 del tipo Project 636 y 4 Project 677).
Tras sortear problemas de financiamiento, pareciera ser esta la oportunidad cuandoVenezuela finiquite la negociación de tres submarinos Project 636, considerado el más silencioso del mundo y cuya función principal es atacar unidades en aguas relativamente profundas. El precio de cada aparato oscila entre $200 y $250 millones.
Con respecto a los tanques, fue en octubre de 2008 cuando el entonces jefe del Comando Estratégico Operacional, Jesús González González, adelantó que estaban interesados en “tanques medianos, del tipo T-72″, así como en vehículos de combate de BMP-3, que ya tiene la FAN, pero en otros modelos, posiblemente el BMP-3S.
ACUERDOS CON RUSIA
RESPONDEN A ACCIONES
ORIGINADAS EN EEUU
Los convenios de cooperación en el área técnico-militar que Venezuela ha suscrito con Rusia se orientan a la necesaria renovación de los sistemas de armas y defensa que posee cualquier país, además de que este hecho obedece a un pretendido bloqueo por parte del gobierno de Estados Unidos (EEUU), que se negó a seguir vendiendo equipos y repuestos para el mantenimiento de aviones y otros recursos militares venezolanos.
De esta manera, el embajador de Venezuela ante la Federación Rusa, Hugo García Hernández, resumió la posición del gobierno que representa frente a las matrices de opinión, generadas desde las corporaciones mediáticas, que se limitan a difundir las relaciones entre Moscú y Caracas como un binomio “pro-guerrerista”.
“No es sólo el área militar la que se incluye en los instrumentos de cooperación, como especulan los medios de comunicación y la oposición política en Venezuela. Es cierto que Rusia se ha convertido en nuestro principal proveedor en materia militar, pero eso es así porque Estados Unidos nos bloqueó la posibilidad de seguirles comprando equipos y repuestos para los sistemas de armas que ellos mismos nos vendieron, como el sistema F16, por ejemplo, que hoy en día estamos sustituyendo con el sistema Sukhoi.
Además, hay que acotar que ahora las compras van más allá de la simple operación comercial, porque en los convenios con Rusia se incluye la transferencia de tecnología en todas las áreas”, dijo.
Como lo apuntó el diplomático, la prensa privada ha omitido los alcances de la relación ruso-venezolana en otros sectores. Por ejemplo, no dio mayores detalles sobre la sexta reunión de la Comisión Intergubernamental de Alto Nivel (Cian), celebrada en agosto de este año, en la que se firmaron ocho mecanismos, adicionales a los que ya existían.
Dichos mecanismos comprenden los siguientes ámbitos: Uso de la energía atómica con fines pacíficos; lucha contra el narcotráfico; doble tributación; servicios aéreos; supresión de visas para incrementar el flujo turístico; ambiente; industria pesquera y el programa de trabajo de cooperación turística 2009-2010.
El embajador venezolano en Moscú habló de este tema a propósito de la próxima visita que el presidente Hugo Chávez hará a Rusia, como parte de una gira que ha incluido países de África, el Medio Oriente, Europa y Asia.
García Hernández defendió la relación bilateral calificándola como una amistad de importancia estratégica, especialmente desde el punto de vista geopolítico y energético.
“Desde el punto de vista geopolítico, Rusia conviene a Venezuela porque ambas naciones abogan por un sistema internacional pluripolar. Por otra parte, hay que considerar las potencialidades energéticas de los dos países.
Rusia es el más grande productor y exportador de gas, mientras que Venezuela está el octavo lugar en esa lista y cuenta con las más grandes reservas mundiales de crudo, la unión de esas dos potencias puede hacer que nuestras debilidades y fortalezas se equilibren”, agregó.
La inversión efectuada por el gobierno venezolano en el mantenimiento y modernización de su sistema militar, que incluye la compra de helicópteros, aviones Sukhoi y fusiles nuevos Kalashnikov, ha sido duramente criticado por las cadenas de medios más adinerados en el país y el mundo entero, las cuales argumentan que Chávez “insiste en asumir una posición ofensiva” contra otros países.
Paralelamente, la prensa privada en Venezuela ha optado por mirar hacia otro lado y hacer silencio ante la anunciada ocupación de siete bases colombianas por fuerzas militares y contratistas privadas de “seguridad” estadounidenses.
De igual modo, los medios internacionales que cuestionan la repotenciación del sistema militar venezolano reseñan sin cuestionar hechos similares en otros países, tal como ha ocurrido en las últimas horas en relación con las negociaciones iniciadas por Brasil y Francia, orientadas a la millonaria compra de 36 aviones de combate Rafale, de fabricación francesa, por parte de la nación suramericana.
BRASIL RATIFICA SU POSICION DE GIGANTE
ARMANDOSE HASTA LOS DIENTES
“El más importante pacto de defensa de la historia reciente”, lo definieron analistas en seguridad. Brasil acordó empezar con Francia una negociación que busca invertir US$14.000 millones en equipamiento militar, lo que representaría el mayor gasto de este tipo en más de medio siglo para el gigante sudamericano.
El presidente francés, Nicolás Sarkozy, visitó a su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, para sellar el inicio de un convenio que casi duplica los US$8.500 millones previstos originalmente para el programa de modernización y abastecimiento de las fuerzas armadas, aprobado por el Congreso de Brasil.
La alianza estratégica con Francia convertirá a Brasil en el séptimo integrante de un selecto club: el de las naciones capaces de diseñar y operar submarinos nucleares.
Pero además, tal como señalaron los analistas consultados, el acercamiento entre ambos países podría tener un efecto directo en el balance de fuerzas de América Latina.
El costo de los equipos bélicos que Brasil comprará a Francia es superior al invertido por Venezuela en sus negociaciones con Rusia y al monto aportado por Washington a Bogotá en el marco del Plan Colombia, firmado en 2000.
“(Para Brasil) probablemente esto sea el inicio, aunque nadie lo admite porque puede traer consecuencias diplomáticas, de un camino que dará al país el mayor poder de fuego naval de América Latina”, anticipó el especialista brasileño en asuntos militares Roberto Godoy.
SEDUCCION GALA
En diciembre de 2008, durante la anterior visita de Sarkozy a Brasilia, Lula confirmó la compra de cuatro submarinos convencionales y 50 helicópteros militares franceses, así como la construcción conjunta de un casco de submarino nuclear. Ahora, se sumó un nuevo trato por 36 aviones cazabombarderos de última generación.
Para Brasil, el convenio sólo es comparable al que estableció el gobierno de Getulio Vargas durante la Segunda Guerra Mundial, en el que el país latinoamericano abandonó la neutralidad para acercarse a los Aliados.
En la década de los ‘70 Brasilia intentó un acercamiento con Alemania, en un ejercicio que muchos leyeron como una afirmación tajante de autonomía.
Ahora, el socio elegido para la cruzada armamentista es Francia y, quizás como un gesto simbólico, la rúbrica del trato se hizo el día en el que Brasil festeja un aniversario de su independencia.
La preferencia por el socio galo la confirmó el mismo presidente Lula: no se trata de una mera compraventa, dijo, sino de una “sociedad” en la que Brasil recibirá asesoramiento para el desarrollo de su propia industria militar.
“Francia le hizo la mejor propuesta a un país que quiere afirmarse como potencia. Lo que está detrás es un concepto de transferencia de tecnología. Por un lado, Francia colaborando en la construcción de submarinos nucleares y, a la vez, comprándole a Brasil aviones de su propia fabricación”, dijo Federico Merke, analista regional del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI).
La proyección de Brasil al escenario internacional queda en evidencia con sólo mirar las estadísticas de gasto militar: según el informe anual del Instituto para la Investigación sobre la Paz Internacional (SIPRI), el gigante latinoamericano ocupa el puesto 12 en la lista de países con mayor inversión en materia de defensa y el primero en América Latina.
En 2008 desembolsó US$23.000 millones, equivalentes al 1,5% del Producto Interno Bruto, y mostró un incremento del 50% en el presupuesto de seguridad desde que Lula está al frente del gobierno.
PODER DISUASIVO
Desde el ministerio de Defensa brasileño aseguran que su estrategia militar tiene un carácter meramente “disuasivo”: busca alertar, si se quiere, sobre la potencial capacidad de respuesta ante un ataque, pero no está diseñado para agredir a otros países
Cuando, en diciembre de 2008, Brasil dio a conocer sus políticas en esta materia, anunció que el objetivo prioritario de la Marina sería negar el uso del mar al enemigo. Bajo esa premisa, la compra de submarinos parece estar a tono con las aspiraciones.
“Un país que se quiere proyectar internacionalmente debe contar con una fuerza coherente”, afirmó José Genoíno, diputado del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) e integrante de la Comisión de Defensa de la Cámara baja.
La “zona de riesgo” para el gobierno brasileño es la región del Amazonas, y no sólo la selva originaria y los recursos medioambientales que giran en torno a ella: se trata, más bien, de la llamada Amazonía Azul, la zona de aguas que rodea al país por el este.
Esta franja atlántica resulta clave tras el hallazgo, en 2007, de grandes reservas petroleras que superarían los 50.000 millones de barriles de crudo.
DETRAS DE LA ESCENA
Sin embargo, una segunda lectura de la alianza franco-brasileña pone de relieve que las ambiciones de Brasilia van más allá de las políticas militaristas.
El apoyo galo resulta fundamental para que la principal economía de la región continúe en su carrera por llegar a las “grandes ligas”: es una carta fuerte en el ejercicio de proyección de poder brasileño, en la misión autoimpuesta de consolidarse como potencia mundial.
“Es un país en ascenso y, como tal, tiene que mostrar que se moderniza y adquiere nuevas tecnologías. Pero la meta final es entrar al Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas, como miembro permanente, en lo que Francia apoya a Brasil”, opinó Merke.
Esta política explícita de alejarse de la hegemonía de Washington sigue el rumbo trazado por la Cancillería brasileña incluso antes de la llegada de Lula al poder, en busca de una mayor autonomía en la inserción internacional.
En este sentido, la propuesta de Sarkozy de convertir el G-8 en un G-14 tendría un efecto directo en el equilibrio regional: la formación de un grupo de 14 naciones poderosas haría irrelevante al G-20 y dejaría fuera de los foros de toma de decisión a otros países, como el vecino Argentina.
Pero, además, el matrimonio estratégico con Francia busca un efecto visible fronteras adentro: el desarrollo de una industria brasileña para la defensa, que generaría puestos de trabajo y operaría como un motor de la economía.
“Ya está Embraer como ejemplo concreto, que empezó produciendo aviones militares y hoy el grueso de sus ingresos es por la venta de aviones para uso civil y comercial”, comparó el analista del CARI.
Ya lo había anticipado el asesor de Lula para asuntos internacionales, Marco Aurelio García: en el futuro, Brasil no saldrá de compras. Quiere producir su propio armamento porque sabe que es estratégico para el escenario defensivo en Sudamérica.
Con una carrera armamentista a todo vapor, tal como quedó en evidencia en la reciente reunión de la Unión de Naciones Sudamericanas, muchos miran con recelo el impacto que la cruzada del gigante podría tener en la región.
BOLIVIA ALARMADA
POR GIGANTESCA COMPRA
El ministro boliviano de Defensa, Wálker San Miguel, afirmó hoy que “con seguridad” el Consejo de Defensa Suramericano analizará el 15 de septiembre en Ecuador la compra de armas y tecnología militar de Brasil a Francia.
“Con seguridad que el Consejo de Defensa reunido en Quito va a tocar el tema Brasil-Francia y seguramente Brasil va a dar una información adecuada”, dijo hoy San Miguel en entrevista con Efe.
El ministro brasileño de Defensa, Nelson Jobim, visitará Bolivia el próximo lunes para viajar inmediatamente en su avión junto a San Miguel hacia la reunión de Quito, que inicia un día después.
Jobim ha estado varias veces en Bolivia, la última de ellas en abril pasado, cuando anunció una donación de cuatro helicópteros para los militares bolivianos y después viajó junto a San Miguel hacia Haití para evaluar las fuerzas de paz que ambos países tienen en ese país.
San Miguel dijo que las compras de Brasil a Francia se analizarán en el marco de la transparencia regional durante la reunión del organismo de defensa de Unasur, que tendrá como tema central el acuerdo de Colombia y EEUU. sobre el uso bases colombianas por parte de militares estadounidenses.
“No tenemos ninguna duda de que el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva es un hombre pacifista también, que cree mucho en la integración y de hecho el Brasil es el que propone el Consejo de Defensa Suramericano y propone la reforma del Consejo del Seguridad de la ONU”, apuntó.
Lula da Silva y su colega Francia, Nicolás Sarkozy, sellaron el lunes una alianza militar en las áreas naval y aeronáutica que dotará de tecnología a la industria brasileña.
La operación, que se cumplirá en varias etapas que concluirán en 2021, supondrá para Brasil un desembolso por unos 12.317 millones de dólares, de los cuales cerca de 9.000 millones de dólares serán destinados a la compra de equipamientos militares.
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