Muchas son las aspiraciones de que enfermedades como el Alzheimer logren encontrar un tratamiento que se le enfrente a sus devastadoras consecuencias. Sin embargo y a pesar de los innumerables estudios, la enfermedad parece seguir avanzando de un modo dramático.
En un reciente informe liberado hoy en el Reino Unido, por ADI y la asociación norteamericana contra el Alzheimer, concluye que la enfermedad está en franco aumento. En el documento se relata el incremento de hasta 35 millones de personas que padecen de la enfermedad globalmente y otras formas de demencia derivadas del Alzheimer, lo que representa un 10 por ciento de aumento en comparación con las cifras del estudio realizado en el 2005.
“El número de personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer está creciendo a un ritmo rápido, y los gastos personales cada vez mayores tendrá un impacto significativo en las economías del mundo y los sistemas de atención de salud”, comentó a la luz del reporte, Harry Johns, presidente y director ejecutivo de la Asociación de Alzheimer, quien cree que debe priorizarse una lucha más eficaz contra el Alzheimer mundialmente.
El informe fue dado a conocer por Alzheimer’s Disease Internacional, ADI, basada en Londres, la cual agrupa a 71 organizaciones nacionales dedicadas al combate de la enfermedad en todo el planeta, indica que el número de personas con demencia se espera crezca de forma pronunciada a 65,7 millones en 2030 y 115,4 millones en 2050.
Se cree que en Estados Unidos, cada setenta segundos, una persona desarrolla el mal y hasta 5,3 millones de personas viven con la enfermedad, según cifras oficiales distribuidas por la asociación contra el Alzheimer en Norteamérica. Desafortunadamente, la demencia triplica los costos de salud para los adultos mayores de 65 años y en edad de retiro y jubilación, quienes contraen la enfermedad después de abandonar su vida laboral, en la mayoría de los casos.
En todo el mundo, el costo económico de la demencia se ha estimado en 315 mil millones dólares anuales. Según los nuevos datos, el coste total anual por persona con demencia se estima que:
• $ 1.521 en los países de bajos ingresos.
• $ 4.588 en los países de renta media.
• 17.964 dólares en los países de altos ingresos.
El nuevo informe también describe ocho recomendaciones de alcance mundial, incluyendo la sugerencia de que la Organización Mundial de la Salud, OMS, declare la demencia una prioridad de salud mundial, y que necesita más financiamiento destinada a la investigación para conocer sus causas reales, la medición de su impacto y las futuras estrategias para su disminución y tratamiento.
UNA MIRADA RAPIDA A LA REALIDAD VENEZOLANA
Para reforzar un poco más la seriedad de la enfermedad, su impacto en nuestra sociedad y como afecta las experiencias tanto de enfermos como de sus familiares, Socialisto, decidió tomar una nota descriptiva de BBC Mundo, el cual ilustra vivencias de protagonistas de la enfermedad, en Venezuela.
Tomado de BBC Mundo
El ser diagnosticado con la enfermedad de Alzheimer, la causa más común de demencia, puede ser un duro golpe no sólo para el paciente sino para sus familiares y amigos.
Esta enfermedad ataca de forma progresiva y es degenerativa, por lo que afecta a las capacidades intelectuales como la memoria y el lenguaje, por ejemplo.
A su vez provoca que el enfermo comience a depender, cada vez más, de quienes están a su alrededor para el desarrollo de sus actividades de la vida diaria.
En medio de todo ello, la situación puede producir una mezcla de sentimientos que van desde la incertidumbre hasta la negación, además de miedo.
En esta página BBC Mundo le ofrece los comentarios de algunos familiares y amigos de pacientes con Alzheimer a modo de ayuda y orientación sobre cómo vivir y enfrentar la enfermedad.
El padre de Jeannette Sánchez, de Venezuela, fue diagnosticado con Alzheimer. Sánchez señaló que es muy importante buscar información de expertos sobre la enfermedad así como también aquella relacionada con las responsabilidades del cuidador. Sánchez reconoció que cuando su padre fue diagnosticado la embargaron diversos sentimientos.
“Cuando a mi papi le diagnosticaron Alzheimer sentí profunda tristeza e impotencia. Acudí a una amiga psicóloga y me envió amplia información sobre la enfermedad y sobre la ayuda al cuidador. Esto fue importante para mí: conocer el proceso y lo que la familia debía o no hacer. La enfermedad se lo llevó muy rápido. Mi papi murió 18 meses después de ser diagnosticado. Si hubiéramos detectado cambios sutiles en su forma de ser no sé si lo hubieran ayudado. Creo que no. La enfermedad es irreversible”, comentó.
POR ETAPAS
Por su parte, Federico Ortiz Moreno, de Monterrey, México, escribió a nuestra página para expresar la importancia de enfrentar la enfermedad por etapas.
“Creo que una da las cosas más difíciles de esta enfermedad es poder aceptarla. Definitivamente el no saber cómo actuar ante diversas situaciones que algunas veces pueden ser tolerables y otras, que resultan imposibles de aceptar, hacen que la persona que está al cuidado del enfermo, se desmorone”, indicó.
“La primera etapa es sumamente difícil, es aquella donde se presentan los ligeros olvidos, aquellas donde la persona parece estar bien, pero al mismo tiempo notamos algo raro en ellas”, añadió.
El lector identificado como WARH nos comentó desde Venezuela sobre el deterioro de salud que presenta su abuela tras ser diagnosticada con la enfermedad de Alzheimer.
“Mi abuela paterna padece esta enfermedad desde hace casi cinco años. Aparte del deterioro de sus funciones cerebrales, lo que más me ha llamado la atención es su deterioro físico. De una mujer “rellena”, pasó a ser una persona casi esquelética, aunque muy fuerte y capaz de caminar largas distancias. Ya no recuerda a mi padre o a mis tíos, mucho menos a sus nietos y a otros familiares. Habla poco y casi siempre está dopada por las medicinas. Duerme mucho. Es como si ya no estuviera.”
LOS CUIDADORES
María Yumar, de Guanare, también en Venezuela, compartió con BBC Mundo el impacto que la enfermedad puede tener en los cuidadores del paciente con Alzheimer y alentó a otras personas a que den consejos para hacerle frente a esta situación.
“Mi papá tiene Alzheimer, tiene 81 años y la cuidadora principal es mi mamá, una mujer de 78 años sumamente cansada y agotada. Se nos ha hecho a los cuatro hijos, todos mayores de edad, sumamente difícil llevar la situación. A veces no sabemos a quien socorrer primero, a papá o mamá. Ellos no aceptan sugerencias y quieren hacer todo ellos personalmente, desconfían es difícil, pareciera que no se dejan ayudar, me gustaría ver y leer de casos para aprender”.
Entretanto, Anne Shaw de Montevideo, Uruguay, contó cómo fue el inicio en el caso de su madre. “Comenzó con conductas inadecuadas, en los lugares, en enojos, en olvidos, pagaba cuentas inexistentes… Luego aparecieron los delirios, quería “ir para casa”, y vivió siempre en el mismo lugar. Cada vez más desconectada de la realidad, confundía a mi hermano con su marido o novio, y le tenía miedo a las cuidadoras. Luego supimos que le pegaban y la ataban. Murió con nosotros cuidándola, reconfortante pero con sacrificios laborales, familiares y económicos. Ya no era ella”.
Finalmente, lectores como Juan París, de Medellín, Colombia, expresaron que aunque no tienen parientes que padecen la enfermedad, la información sobre el Alzheimer los ayuda a ponerse alerta para detectar los primeros síntomas del Alzheimer.
Información compilada de diversas fuentes






