Beijing en silla caliente, debate sancionar a su socio Irán en ONU

Publicado por Socialisto el Sep 29th, 2009 y archivado en MUNDO, Resto. Puede seguir cualquier respuesta por medio de  RSS 2.0. Los comentarios y pings por el momento están cerrados. 

Líderes del parlamento norteamericano quienes son responsables de la Comisión de Asuntos Exteriores, hicieron un viaje relámpago a Beijing, para medir su nivel de compromiso en el evento de que naciones occidentales impongan sanciones diplomáticas y comerciales a Irán, en su persistencia sobre su programa nuclear. El motivo principal de los parlamentarios es comprometer aún más al gobierno comunista del gigante asiático a que presione con mayor peso diplomático detrás del programa de acciones.
Como el caso ruso, éste igualmente parece ser un caso de mucha complejidad para China.
Hace varios meses, la operadora China Petroleum selló un compromiso con Teherán para desarrollar South Pars, un rico campo de gas natural, donde los chinos aspiran embolsillarse poco más de 6 mil millones de dólares. El mes siguiente, Irán invitó a las estatales petroleras chinas a participar en un proyecto de 42,8 mil millones dólares para construir siete refinerías de petróleo y un 1,019-millas de oleoducto trans Irán. Y en agosto, casi simultáneo a la visita de los parlamentarios a suelo chino, Teherán y Beijing, concretaron un nuevo acuerdo de cooperación en la construcción de dos refinerías adicionales.
Un caso similar, pero por cerca de $16 mil millones, firmó recientemente China con el gobierno izquierdista del mandatario venezolano, Hugo Chávez Frías, un acérrimo socio del recién reelecto presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad.
El desarrollo de tales tratos ha creado alarma en el comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, el demócrata Howard L. Berman, quien está convencido de que Irán está decidido a burlarse de las normas internacionales en materia de proliferación nuclear.
Estados Unidos y las principales potencias occidentales no están muy convencidos que China o Rusia tengan el mismo plan de trabajo con respecto a Irán, a pesar de las crecientes presiones para que se unan en el paquete de sanciones por discutir en el marco del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
“Su percepción de las amenazas sobre esta cuestión es diferente de la nuestra”, dijo Zalmay Khalilzad, quien como embajador estadounidense ante las Naciones Unidas bajo el presidente George W. Bush ayudó a persuadir a China para aprobar sanciones limitadas contra Irán. “Ellos no ven a Irán de la misma manera como lo hacemos nosotros”.
Aunque para muchos estudiosos, el potencial nuclear iraní no genera ninguna sospecha en China, se conoce del peligro que representaría el uso indiscriminado de tal energía en manos de un gobierno de la inestabilidad del iraní, en una economía como la norteamericana, donde China tiene sus mayores intereses económicos.
El crecimiento en el intercambio comercial y la posesión de bonos de deuda de la administración Obama, ha convertido a China junto a los Estados Unidos en el socio diplomático automático en este foro de discusiones, desmontando a Rusia del plano global.
Los contrastes son enormes, el gobierno de EEUU no tiene mayores tratos comerciales ni económicos con Teherán, mientras China aumenta sus lazos mutuales con Teherán velozmente, al acelerar su alianza comercial.
“Los líderes chinos consideran a Irán como un país de gran potencial de energía, tal vez ya lo económico y, quizás, el poder militar dominante en la región”, dijo John W. Garver, profesor de relaciones internacionales de Georgia Tech y el autor de “China y Irán: Socios antiguos dentro de una era post imperial mundial”.
Más allá de eso, China depende en gran medida de las vastas reservas energéticas de Irán – quizá el 15 por ciento de los depósitos de gas natural del mundo y una décima parte de su petróleo – para compensar sus propias carencias. Los chinos han destinado 120 mil millones dólares en proyectos de explotación de gas y petróleo en territorio persa.
En contraparte, Irán continúa con un modelo de reciprocidad, mediante la importación de máquinas herramientas de China, equipo de manufactura, locomotoras y otras maquinarías pesadas. El sector de la construcción cuenta en China a su más poderoso aliado.
Muchos expertos se preguntan qué valor le daría el gobierno chino a una propuesta de sanciones tomando en consideración el volumen de negocios que tiene comprometidos con Irán, el cual ha comprado la impunidad volcando todo su programa de inversión e intercambio comercial detrás de China y Rusia, tal cual como lo hace Venezuela y Bolivia, más recientemente.
Se descarta que China se monte en el mismo tren de sanciones que EEUU y sus aliados occidentales buscan impulsar contra el régimen de Teherán.

Mahmud Ahmadineyad y Hu JintaoLíderes del parlamento norteamericano responsables de la Comisión de Asuntos Exteriores del congreso, hicieron un viaje relámpago a Beijing, para medir el nivel de compromiso chino en el evento de que naciones occidentales impongan sanciones diplomáticas y comerciales a Irán, intentando disminuir la velocidad que lleva su programa nuclear. El motivo principal de los parlamentarios es comprometer aún más al gobierno comunista del gigante asiático a que presione con mayor peso diplomático suyo detrás del programa de acciones.

Como el caso ruso, éste igualmente parece ser un caso de mucha complejidad para China.

Hace varios meses, la operadora China Petroleum selló un compromiso con Teherán para desarrollar South Pars, un rico campo de gas natural, donde los chinos aspiran embolsillarse poco más de 6 mil millones de dólares. El mes siguiente, Irán invitó a las estatales petroleras chinas a participar en un proyecto de 42,8 mil millones dólares para construir siete refinerías de petróleo y un 1.019-millas de oleoducto transiraní. Y en agosto, casi simultáneo a la visita de los parlamentarios a suelo chino, Teherán y Beijing, concretaron un nuevo acuerdo de cooperación en la construcción de dos refinerías adicionales.

Un caso similar, pero por cerca de $16 mil millones, firmó recientemente China con el gobierno izquierdista del mandatario venezolano, Hugo Chávez Frías, un acérrimo socio del recién reelecto presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad.

El desarrollo de tales tratos ha creado alarma en el comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, el demócrata Howard L. Berman, quien está convencido de que Irán está decidido a burlarse de las normas internacionales en materia de proliferación nuclear.

Estados Unidos y las principales potencias occidentales no están muy convencidos que China o Rusia tengan el mismo plan de trabajo con respecto a Irán, a pesar de las crecientes presiones para que se unan en el paquete de sanciones por discutir en el marco del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

“Su percepción de las amenazas sobre esta cuestión es diferente de la nuestra, en Estados Unidos”, dijo Zalmay Khalilzad, quien como embajador estadounidense ante las Naciones Unidas bajo el presidente George W. Bush ayudó a persuadir a China para aprobar sanciones limitadas contra Irán. “Ellos no ven a Irán de la misma manera como lo hacemos nosotros”.

Aunque para muchos estudiosos, el potencial nuclear iraní no genera ninguna sospecha en China, se conoce del peligro que representaría el uso indiscriminado de tal energía en manos de un gobierno de la inestabilidad del iraní, en una economía como la norteamericana, donde China tiene sus mayores intereses económicos.

El crecimiento en el intercambio comercial y la posesión de bonos de deuda del tesoro norteamericano, ha convertido a China junto a los Estados Unidos en el socio diplomático automático en este foro de discusiones, desmontando a Rusia del plano global.

Los contrastes son enormes, el gobierno de EEUU no tiene mayores tratos comerciales ni económicos con Teherán, mientras China aumenta sus lazos mutuales con Teherán velozmente, al acelerar su alianza comercial.

“Los líderes chinos consideran a Irán como un país de gran potencial de energía, tal vez ya lo económico y, quizás, el poder militar dominante en la región”, dijo John W. Garver, profesor de relaciones internacionales de Georgia Tech y el autor de “China y Irán: Socios antiguos dentro de una era post imperial mundial”.

Más allá de eso, China depende en gran medida de las vastas reservas energéticas de Irán – quizá el 15 por ciento de los depósitos de gas natural del mundo y una décima parte de su petróleo – para compensar sus propias carencias. Los chinos han destinado 120 mil millones dólares en proyectos de explotación de gas y petróleo en territorio persa.

En contraparte, Irán continúa con un modelo de reciprocidad, mediante la importación de máquinas herramientas de China, equipo de manufactura, locomotoras y otras maquinarías pesadas. El sector de la construcción cuenta en China a su más poderoso aliado.

Muchos expertos se preguntan qué valor le daría el gobierno chino a una propuesta de sanciones tomando en consideración el volumen de negocios que tiene comprometidos con Irán, el cual ha comprado la impunidad volcando todo su programa de inversión e intercambio comercial detrás de China y Rusia, tal cual como lo hace Venezuela y Bolivia, más recientemente.

Se descarta que China se monte en el mismo tren de sanciones que EEUU y sus aliados occidentales buscan impulsar contra el régimen de Teherán.

Información compilada de diversas fuentes

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