La presión internacional levantada por los estudiantes vivió uno de sus momentos culminantes cuando el secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, manifestó su honda preocupación por la salud de los estudiantes en huelga de hambre y pidió al gobierno del mandatario izquierdista venezolano, Hugo Chávez, a que permita la visita de la CIDH.
Le “preocupa” el desarrollo de una huelga de hambre espontánea que ha tomado por sorpresa la inteligencia del gobierno nacional, que no previno una actividad de tal contundencia, que esta noche involucra poco más de 160 estudiantes en ciudades principales de Venezuela.
“Me preocupa. Cómo no me va a preocupar tener a 160 jóvenes frente a la sede de la OEA en Caracas!”, admitió Insulza.
Esta huelga se inició el jueves pasado como una actividad espontánea y sorpresiva de un reducido grupo de estudiantes de la Universidad de Oriente, UDO, intentando llamar la atención por los ataques del gobierno a la disidencia política, la encancelación de opositores y manifestantes y la imposición de leyes que facilitan la formación de un estado castrocomunista en Venezuela. El movimiento también pretendía causar presión por la liberación del joven Julio César Rivas, quien fue apresado y recluido en la peligrosa cárcel de Yare III, sin acceso al debido proceso.
El secretario general de la OEA reveló que cuando se planteó el problema de Rivas se interesó por la situación del estudiante, habló con el embajador e hizo las gestiones que creía convenientes.
En apoyo a Rivas se han sumado a la huelga otros detenidos a los que la comunidad nacional ha titulado como presos políticos, entre ellos emblemáticos ex policías, periodistas perseguidos por el gobierno y políticos.
Horas antes, el gobierno nacional del presidente Chávez Frías, por medio del embajador ante la OEA, Roy Chaderton, había menospreciado el éxito de la huelga de hambre asegurando que se trataba de una actividad mediática donde algunos estudiantes obedecen a “intereses, instrucciones e inspiraciones que no tienen nada que ver con el vigor y la combatividad juvenil”.
Insulza reafirmó su interés en la visita y destacó que le “parecería muy bien que” la CIDH visite Venezuela. Comentó que éste ha sido un tema de conversación previa, pero insistió en que la comisión ha pedido en varias ocasiones y desde hace años poder visitar el país y únicamente se ha encontrado con el rechazo del gobierno del presidente Chávez.
La CIDH, explicó, “ha decidido hace mucho tiempo examinar la situación de los derechos humanos en Venezuela, pero no ha recibido autorización del gobierno. Ésa es la realidad”.
No obstante, Insulza recordó que, la CIDH “puede y no tendría inconveniente en recibir los reclamos y peticiones de los jóvenes estudiantes venezolanos”. En este caso, dijo, “tendrían que venir ellos a la sede de la CIDH o hacerlo de otra manera”.
Insulza no quiso pronunciarse sobre si la huelga de hambre es justificada o no, principalmente porque “no hemos hecho la investigación sobre los hechos”.
Información compilada de diversas fuentes






