El mercado de segunda mano de equipos celulares de gama alta como la serie N y E de Nokia, el Chocolate de Lucky Goldstar, los Android Motorola, el popular iPhone y el muy cotizado Blackberry, continúa ascendiendo en Venezuela y con ella las muertes para despojar a sus propietarios originales de los aparatos.

Aún sin cifras oficiales, la muerte violenta por resistirse al robo de su Blackberry debe ser hoy una de las causas más notorias en Venezuela. Los diarios venezolanos no dejan de reportar los violentos asesinatos, que dejan atrás grietas emocionales y económicas en familiares de las víctimas de un negocio cuyos tentáculos se mueven a la velocidad de una llamada.

Danvys Ribas, de 22 años, recibió un balazo en su cabeza al intentar evitar que fuese despojado de su móvil Blackberry, en un hecho suscitado en la ciudad de Los Teques, cercana a Caracas. Ocurrió a finales de septiembre de 2009.

Ribas fue atendido en el hospital Pérez Carreño, donde permaneció dos días con vida al no poder recuperarse de las graves heridas.

Su asesinato como muchos otros quedó impune. El cuerpo de policía judicial venezolano nunca trajo a ningún sospechoso ante la justicia

En el cafetín de la UCV, estudiantes fueron sorprendidos el 26 de noviembre del año pasado por un dueto de delincuentes que se pasearon por las mesas donde desayunaban para retirarle sus celulares marca Blackberry bajo amenaza de que los asesinarían si no los entregaban. Se calcula que fueron más de 20 celulares los que fueron robados esa mañana y que con toda seguridad finalizaron en el mercado secundario de teléfonos robados, donde ni el fabricante ni el cuerpo de policía judicial, tribunales y menos las operadoras de telefonía celular asumen su responsabilidad para limitar su vertiginoso crecimiento.

En la petrolera ciudad de Maracaibo, al oeste del país, Maikel de Jesús Sara Rodríguez, de 23 años, distribuyó parte del dinero que recibió de su liquidación por el cargo de vigilante en el centro comercial Sambil y adquirió un terreno donde construiría su vivienda y un teléfono Blackberry.

Ese par de regalos le ocasionó una inmensa alegría, aún conociendo el riesgo que representa poseer una pieza costosa de telefonía para enviar mensajes o hablar, en un país tan violento como Venezuela donde el derecho a la vida se extinguió para más de 12 mil personas que han fallecido producto de la violencia civil declarada por la delincuencia en los últimos once años.

Dos días después de adquirir el Blackberry, Sara Rodríguez caminaba con su cuñado Eris López por el barrio Los Domínguez. Ambos regresaban de ver la parcela que Sara compró. Mientras caminaban, dos sujetos en bicicletas los abordaron y les pidieron sus posesiones personales.”A Maikel le pidieron el Blackberry, él miró al tipo y le dijo: ‘¡estáis loco chico!’. Y lo lanzó por encima de la cerca de una casa para que quedara allá y no entregarlo”, señaló Prudencio Rodríguez, tío de Sara.

Inmediatamente, los delincuentes enfocaron su ira contra él disparándole en diversas ocasiones causándole la muerte en el sitio.

Estos ciclistas podrían revender el BB sustraido a Sara Rodríguez entre BsF 600 y un mil bolívares, en un mercado secundario de aparatos robados que no afecta la voracidad del venezolano por disponer de uno de ellos, nuevo o usado, a cualquier precio.

Aunque no conocemos oficialmente la cantidad de muertes generadas por los robos de estos teléfonos, según cifras originadas por las organizaciones policiales y medios de difusión en Venezuela, en el año 2009 los robos de celulares promediaban los 100 mil mensuales, de los cuales 20 mil eran RIM Blackberry. Este año la cantidad no se ha reducido ni el esfuerzo policial ha generado efecto alguno.

La canadiense Research in Motion es el líder del negocio de teléfonos inteligentes, smartphones, en el país.

La mayoría de estos robos son sucedidos en Caracas específicamente en vías y avenidas rápidas que por su densidad ocasionan trancas al tráfico, lo que convierte a conductores y pasajeros en víctimas fáciles de motorizados que atracan sus carros mientras esperan que se movilice el tráfico. Los sitios de mayor intensidad en los robos son la avenida Francisco Fajardo a la altura del distribuidor Altamira y en el distribuidor Metropolitano, y en la Cota Mil por Cotiza. También en la Francisco de Miranda entre Chacaíto y El Rosal, y en los alrededores de Plaza Venezuela

Igualmente, el transporte público superficial es centro de acopio para atracadores que logran robar celulares de esa marca masivamente dentro de autobuses y busetas. Los baños de los centros comerciales ya dejaron de ser seguros y se han convertido en un lugar estratégico para los atracos por los teléfonos.

Las innumerables quejas de víctimas y sus familiares porque las empresas de telefonía celular inactiven los celulares robados en sus redes caen en oídos sordos. Mientras tanto, el Gobierno Bolivariano de 11 años en el poder se entraba en su dialéctica revolucionaria olvidándose de que los afectados por tales atracos son igualmente venezolanos y votan.

En diciembre del 2009, el Cuerpo de Investigaciones Criminalisticas, CICPC, detuvo a Guido Gerardo Ramírez, a quien lograron vincularlo con dos camiones que transportaban diez mil teléfonos BB los que no pudo identificar su procedencia legítima.

El Universal publicó una nota en la que se hacía eco de la grave situación, basándose en el robo a una dama en las calles de Caracas.

“Los dos jóvenes cercaron a Gladys Rojas (no es su nombre real) cuando bajaba por las escaleras mecánicas que dan acceso a la estación del metro de Plaza Venezuela. Uno se le colocó adelante y el otro atrás, muy juntos. A ella no le pareció sospechoso porque a esa hora del jueves, 1:30 p.m., bajaban muchos hacia el terminal.

Cuando las escalinatas dejaron a Gladys ya en el destino para seguir su camino el joven que iba detrás de ella la detuvo agarrándola por el hombro. El que estaba adelante recortó el paso y ella no tuvo manera de seguir. El joven que la sostenía por el hombro le dijo: “entréganos el celular él tiene una pistola, si no nos das el teléfono él te mete un tiro”.

“Yo les entregué mi BlackBerry y se fueron. Lo que más me indignó fue que la gente no fuera solidaria nadie hizo nada por buscar ayuda

Mientras el ladrón de mechas teñidas en el cabello repetía la amenaza, el compañero sacaba del bolso que tenía terciado hacia adelante un arma empuñada. A Gladys la tenía pegada a una pared, pero no por eso el asalto era discreto.

Todos los usuarios que entraban sabían qué ocurría. Muchos decían: “mira, la están robando”, y seguían sin siquiera tomarse la molestia de buscar a alguna autoridad que lo impidiera.

No había vigilancia cerca, pero no hicieron nada”, dijo Gladys. Tiene miedo pues los maleantes suelen asaltar tranquilos en la zona.

En ese mismo punto, durante la semana pasada, asaltaron a otras tres jóvenes que también tenían teléfonos inteligentes, dijo una de las vendedoras que se colocan en la boca del metro a vender. Ninguna de las cuatro colocó la denuncia.

“A mí me dijeron que esa denuncia no se tomaba porque era muy caro para le Cicpc el gasto de tiempo, papel y tinta en algo ‘insignificante‘. Que si lo tenía asegurado buscara el papel que ellos con gusto, y sin tomarme la denuncia, me lo sellaban para que el seguro me repusiera el aparato”, recordó Gladys.”

El negocio representado por la compra de los Blackberry debe ser revisado para analizar a quién beneficia el que los celulares de alta gama no sean inahabilitados en todas las redes de servicio en Venezuela. Según expertos consultados para este reporte por Socialisto, ese esfuerzo reduciría la apetencia por un Blackberry robado en un 60% y por ende el número de víctimas fatales que se resisten a que les roben tan preciada pieza.

El gobierno debe regular la operacion de las empresas prestadoras del servicio en cuanto a activar sus procedimientos de bloqueo de acceso a la red a teléfonos ilegales.

Arnaldo Espinoza, un químico profesional dedicado a compartir sus ideas en el multiblog venezolano Código Venezuela, publicó un listado de 7 formas prácticas que deben asumirse para evitar el robo del BB, por lo que decidimos reproducirla a continuación.

1. ¿Bluetooth? Apagado

Una colega se paró, hace algunos días, en el semáforo de Los Dos Caminos. Escuchaba Calamaro en su carro cuando, repentinamente, un motorizado golpeó su vidrio. “El Blackberry”, gritó. Ella se encogió de hombros, mostró la cartera -sin ningún teléfono a la vista- y puso cara de contrariedad. El motorizado volveó a golpear el vidrio, ahora con su celular en la mano. El viejo Nokia 5200 mostraba una señal de Bluetooth full. No había más carros a la vista. Ella sacó su Storm de la guantera y lo entregó sin chistar.

Cualquier aparato de tercera generación medianamente decente capta las señales de bluetooh. La cosa empeora si a Usted se le ocurre ponerle su nombre al dispositivo -porque es más fácil saber que es suyo. ¿El consejo? Apague su bluetooth si no está utilizándolo. Además se va a ahorrar un poconón de batería.

2. El teléfono de repuesto

Una de las soluciones para “engañar” a los ladrones es llevar en el bolso/caretra/koala, un teléfono de repuesto. Trate que no sea un cacharro StarTac de 1999 ni un ZTE de 30 bolívares. El teléfono que tenía antes del Blackberry seguro servirá. Si llegan a robarlo, sáquelo y asegúrese de decirle al ladrón que este es el teléfono que le quedó después de que le “robaron” su Blackberry. Gracias a ese engaño, más de una persona respira tranquila cuando camina por el centro de Caracas.

O sea, no.

3. En el carro ¿Apagado o en silencio?

En realidad, cualquiera de las dos opciones es buena -siempre y cuando no atienda la llamada en el medio de la Cota Mil. A principios de año, un amigo respondió una llamada e inmediatamente se vio rodeado de una pandilla de motorizados. Ellos ni siquiera tuvieron que golpear el vidrio, el ingeniero diligente abrió y entregó tanto el aparato como su reloj.

Además, el hecho de no atender el teléfono es una cuestión ciudadana: muchos municipios multan a los conductores que hablan por el celular. A menos que la llamada sea urgente -o muuuy sorpresiva- absténgase de usar el aparato en el carro. ¡Ah! y no lo guarde en un lugar visible, para hacerlo más difícil a los amigos de lo ajeno (esto también aplica para la gente que camina).

4. ¿Geolocalización? No, gracias

Foursquare y Twitter son dos de las aplicaciones que utilizan la maravilla del GPS. En el caso de Ubertwitter, está predifinido para que, dentro de cada tuit, lance un vínculo con sus coordenadas que cualquiera puede ver desde una computadora. Es por eso que debe evitarse A TODA COSTA revelar donde se encuentra, no le pase como a esa persona que puso: “I just became a major of Buenaventura Plaza in FourSquare” y a la media hora no tenía celular, o a los que terminan sus trinos en “http://myloc.me/ekdf” y salen sin celular -o sin carro.

En el Ubertwitter, busque en sus opciones desde el menú y seleccione ‘location’. En la primera página del asistente que se refiera a localización, desactive las 2 opciones y pulse “next”. Si además desea borrar su localización en su perfil de twitter, seleccione ‘my profile’ desde el menú y “clear/reset the location field”. Por ultimo, borre todos los tweets que contengan los enlaces de myloc.me

5. ¿El PIN en Facebook?

Se ha vuelto costumbre -muy venezolana- promocionar el PIN en Facebook al segundo que uno prende por primera vez el celular. Si bien la red social es simétrica y, -en teoría- sólo aceptas a tus amigos, siempre hay una persona al acecho. El hecho de que un contacto abra el mensaje en su teléfono y otro lo vea ya es una violación a la “privacidad” y podría implicar que cualquiera tenga acceso a su celular.

Gracias a este mensaje, un gatito murió en algún lado y se robaron un Blackberry

6. ¿Quiere oir música? Comprese un iPod

Extrañamente, los ladrones no se sienten tan atraídos por este tipo de aparatos, especialmente en su versión Shuffle. Además, el hecho de tener un cable pegado entre sus oídos y el celular 1) Le priva del sentido del oído para poder escuchar a algún maleante acercarse y 2) hacen que el aparato sea fácilmente localizable. En el hecho probable de un atraco, el iPod le puede servir de barrera entre los ladrones y su Blackberry – y es más barato- porque podrían sentirse satisfechos con el botín.

7. Sea cuidadoso

Cuando vaya por la calle, tenga una visión completa de lo que está sucediendo a su alrededor. Conozco de casos de personas a las que un motorizados les ha arrebatado literalmente de la mano el Blackberry. No lo saque en el Metro, ni en una unidad de transporte público y limite la duración de las llamadas si va caminando. Los Blackberry, además de teléfonos, son herramientas de trabajo -y bastante costosas. Aprecie la suya, cuídela para que la exprima hasta el final.

Saber más: Robos de Blackberry. Estamos siendo estafados todos | Noticiero Digital

(Información compilada de diversas fuentes)

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