El retorno de Alvaro Uribe a Bogotá generó un mar de situaciones que aunque compitió con el rescate de los 33 mineros en Chile, desplazó de los titulares las atrocidades de la guerrilla, la crisis mundial o hasta las actividades del propio presidente Juan Manuel Santos.

Un muy movido retorno lo ubicó en decisiones de relevancia nacional, como la asumida por el comité de acusaciones de la Cámara de Representantes que decidió investigar al ex presidente por las escuchas ilegales a magistrados de la Corte Suprema. Además, su arribo logró enviar diversos mensajes con igual número de libres interpretaciones sobre lo que se plantea será su posicion ante los grandes debates del país y la jefatura de gobierno en manos de Santos, quien ha mostrado su propio liderazgo.

Los medios de comunicación mantuvieron la atención enfocada en las palabras emitidas por Uribe Vélez. El influyente semanario Newsweek, realizó un reportaje intentando revisar cómo la independencia de Santos pudiera enrumbarse a una ineludible confrontación de ideas con el ex presidente Uribe; sobre todo en proyectos como la Ley de Víctimas y el tratado de libre comercio con Venezuela, cuyo gobierno fue un férreo antagonista de Uribe Velez.

Newsweek resalta el hecho de que el ex presidente “llegó a ser tan popular por su exitosa campaña por marginar el poder de las narcoguerrillas en el país, que pretendió cambiar la Constitución de la República para su propio beneficio político y postularse a un tercer mandato consecutivo como huésped de la Casa de Nariño.” Cuando los altos tribunales rechazaron su petición, Uribe puso su valioso prestigio político detrás de su ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, hombre ligado a una de las familias más influyentes del país, para presentarse en la elección presidencial, que ganó a la postre con un sorprendente 70 por ciento de la preferencia del voto.

El resultado era que se esperaba una línea de gobierno que fuera la continuación de las políticas de Uribe. Sin embargo y debido a los cambios rápidos administrados por Santos para desmarcarse de una pretendida asociación continuista de las prácticas uribistas, “muchos expertos analistas están rascándose sus cabezas”.

Para calentar el ambiente político de la capital, un nutrido grupo de las agrupaciones La U y un sector representativo del conservatismo colombiano, argumentaron a su retorno la necesidad de garantizarle a Uribe un papel de liderazgo en su posición de unidad y en favor del país.

Sin embargo, su respuesta fue conciliatoria: “La gran prioridad, la urgencia, es contribuir con la agenda que el presidente Santos le ha ofrecido al país”, ofreció a quienes lo respaldan, por lo que repitió el mismo mensaje a través de su periplo ante los medios y en la propia reunión que sostuvo con Santos, donde se mostró “solidario y comprometido con su gobierno”.

La polémica se ha generado por la motivación del presidente Santos en ejercer su propio liderazgo. Este diplomático de carrera experto en negocios internacionales fue educado en universidades de Inglaterra y Estados Unidos y sus creativas propuestas pretenden relanzar un proyecto Colombia con más dinamismo y menos confrontaciones.

Adam Isaacson, del Washington Office on Latin America, un centro del pensamiento político, emitió su opinión en el reportaje de Newsweek: ” El (Santos) está haciendo algo que el pueblo no le estaba pidiendo y las encuestas no reflejan. Es muy notorio.”

Isaacson se refería al acercamiento que el gobierno de Santos ha sostenido con activistas de los derechos humanos y de la justicia, al que Uribe tuvo mucho tiempo en contra y su “empuje en reparar las relaciones que Colombia mantenía estacandas con su enemigo (de Uribe) Hugo Chávez.”

Lo más sorprendente, relata Newsweek, es la forma cómo planteó su acercamiento a los grupos humanitarios proponiendo ante los legisladores la Ley de Víctimas, una acción que ha sido adversada abiertamente por Uribe y la cual Santos presentó personalmente al Congreso. La polémica ley pretende crear un fondo compensatorio a las víctimas de conflicto armado, las guerrillas y de los crímenes generados por el Estado, en referencia a los falsos positivos que tanto escándalo cauó al predecesor Uribe.

Newsweek destaca que la criticada ley podría “devolver la tierra a campesinos desplazados, lo que podría ir detrás de ricas élites rurales que son un elemento fundamental en la base política de Uribe.”

Juan Lozano, el influyente presidente de La U, comentó, sin embargo, que Uribe tiene el espíritu “más constructivo” ahora.
Sin embargo, el apoyo que pregonó a Santos no estaría libre de condiciones.

Uribe Vélez ha dicho que apoyaría la ley pero que ésta deberá exponerse a cambios y modificaciones en el Congreso que permitan definir el proceso de compensación y la categorización de las víctimas.

Lozano aclaró igualmente que su determinación de apoyar una agenda legislativa generada por la presidencia se hará en el marco de la oferta de ideas y el enriquecimiento del debate, basado en la propuesta de “fórmulas que mejoren los proyectos de ley para poderle cumplir a Colombia”.

Según el semanario norteamericano, mucho de lo alcanzado por Santos hasta ahora se debe al accionar prudente de sus políticas. “Las cuestiones humanitarias se han estancado. Un acuerdo de libre comercio en el Congreso de los EE.UU., y un deshielo con Venezuela podría abrir un mercado de exportación y calmar las fricciones que genera compartir una frontera de 2.200 kilometros.”

Pero Santos fue un peso pesado político antes de entrar en el área de influencia política de Uribe Vélez, por lo que desarrolló estrategias de seguridad para administrar el sangriento conflicto bélico que azota al país por más de 50 años. “Ahora que hay espacio para respirar, Santos tratará de crear sus propias referencias iendo detrás de sus raices”, sugirió Newsweek.

“Santos tomó su propia decisión de ser algo más que un duro contricante de lado del Ejército Nacional en el combate antiguerrillas, sino que tratará de construir un marco más equilibrado y eficaz para llevar este conflicto a su fin”, comentó para el reportaje Mark Schneider, del International Crisis Group. “Él quiere, lo más rápidamente posible, demostrar que él es su propio hombre.”

Mientras tanto surgen muchas especulaciones derivadas del viaje de Uribe Vélez a Bogotá y para los expertos, el reloj está corriendo.

Al pisar suelo bogotano Uribe compartió sus planes con dirigentes de La U de retornar pronto a la política. Analistas olfatearon sus pretensiones de hacerse de la Alcaldía de Bogotá en las próximas elecciones municipales del 2011, a cuya candidatura analizó en factores que agilicen la búsqueda de perfiles “pero discutidos con la región”. Además hizo referencias a que un hombre con probadas capacidades y que “trabaje de sol a sol” sería garante para operar una “cirugía burocrática, y que se de la pela de eliminar 17 mil cargos públicos” de la alcaldía.

No una mala propuesta para Uribe quien podría instalarse en las oficinas de la alcaldía, situadas a sólo pasos del palacio presidencial. (Información compilada de diversas fuentes)

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