La separación de familias y la ruptura de toda una vida económica en un país al que ha sido acogido y donde la permanencia condujo a millones de individuos a crear familias y una vida lejos de sus pueblos nativos, esperanzados en la modificación razonable de una ley de inmigración que nunca llego, ha causado traumas en comunidades enteras en Estados Unidos y Latinoamérica.
El incremento de las redadas en zonas históricamente pobladas por inmigrantes mexicanos y de Centroamérica ha acentuado el ingreso de muchas familias en el limbo jurídico y ha separado a niños de sus escuelas, enfermos de hospitales y victimarios lejos de las cárceles, por el temor de sus víctimas a denunciarlos ante la oficina de policía local.
Las deportaciones a México bajo un plan reactivado por la administración Obama, que lo continúa por sexto año consecutivo, no parece llamar la atención de muchos de los inmigrantes que reciben la oferta de salida voluntaria de terreno norteamericano, sin penalidades.
El programa de repatriación voluntaria es una propuesta dirigida fundamentalmente a los inmigrantes que son capturados en su intento de ingresar EEUU, en zonas fronterizas como Arizona y Texas. Las autoridades del servicio de inmigración norteamericana le ofrecen un vuelo de retorno gratuito hasta Ciudad de México.
Ambos gobiernos declaran que lo hacen para “salvar vidas”, para que los indocumentados no se queden la zona fronteriza e intenten volver a cruzar en esta época del año en que muchos mueren en el desierto debido a las altas temperaturas.
Pero para gran parte de los inmigrantes el programa no es una opción porque ellos tienen su vida armada “al otro lado” y quieren regresar lo antes posible. Sin importar el calor o lo que tengan que pagarle a los “polleros”, transportistas inescrupulosos que los ayudan a cruzar nuevamente por una cantidad cifrada en miles de dólares.
Un alto porcentaje de los calculados 12 millones de inmigrantes indocumentados en los Estados Unidos provienen de México y ha producido lo que muchos han llamado como la reconquista silenciosa de territorio mexicano comprados o asumidos por Estados Unidos en victoria sobre conflictos fronterizos con México en siglos pasados
El programa de repatriación voluntaria parece no llamar la atención de una masa importante de afectados, por el contrario, se excluyen. “Este bien podría ser un programa para gente que ya esta muy mal y quisiera comenzar de cero en México”, alega uno de los inmigrantes consultados.
A PESAR DE TODO
PROGRAMA TIENE ADEPTOS
Aun cuando el retorno es definitivamente la opción de muchos de los indocumentados que hacen vida en los Estados Unidos, su gobierno, a través de su oficina de inmigración mencionó que en los primeros tres días después de la reactivación del programa, 800 nacionales mexicanos han sido movilizados desde Tucson, en Arizona, hasta la capital federal de México.
La iniciativa contempla dos vuelos diarios hasta el próximo 28 de septiembre, la época de mayor calor en el desierto de Arizona.
En opinión de John Torres, subsecretario de Operaciones de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (ICE) el programa es “un esfuerzo humanitario” para que los inmigrantes no mueran tratando de cruzar el desierto.
Sin embargo, otros discrepan de tal iniciativa.
TRASLADO EN AVION
DESMORALIZA LA INMIGRACION ILEGAL
En una nota recogida de un artículo en línea con la deportación “voluntaria” de inmigrante, publicada por la organización de noticias británica BBC Mundo, se recogió la declaración emitida por Uriel González, coordinador de Casas YMCA de menores migrantes en Tijuana, quien dijo que la mayoría de los deportados no acepta el programa y prefiere que lo dejen en la zona fronteriza para volver a cruzar.
“El objetivo es desmoralizar a los grupos de inmigrantes para que no vuelvan a entrar. Mandarlos en avión lo más lejos posible de la frontera”.
González se queja de que el ICE no facilita la información apropiada para que los inmigrantes tomen una decisión a conciencia sobre su retorno. Todo lo contrario,”los hacen firmar un documento donde se comprometen a no volver en cinco o 10 años y al final el boleto no sale realmente gratis. Es como venderle el alma al diablo”, agregó.
El plan de repatriación no es más que un evento de relaciones públicas para que los estadounidenses crean que se está haciendo algo. Aún con toda la militarización hay récord de muertos en la frontera.
García insiste en que los inmigrantes seguirán tratando de cruzar el desierto mientras no se resuelvan las razones de fondo que motivan la migración como la pobreza y el desempleo.
Desde 2004, más de 82.000 mexicanos han participado en el programa de repatriación. Sólo en 2008 aceptaron la propuesta cerca de 18.000 personas, año en el que fueron deportados unos 500 mil mexicanos.
BRASIL OFRECE ANMISTIA
A EXTRANJEROS ILEGALES
El mandatario Ignacio Lula Da Silva, sancionó una ley, que había sido tratada el mes pasado por el congreso, por la cual los ciudadanos extranjeros que llegaron al país antes del 1 de febrero de este año podrán solicitar un permiso de residencia temporal.
“Con este acto, agradecemos a todos los inmigrantes que ayudaron y siguen ayudando a construir nuestro país”, declaró el mandatario, ante un grupo de representantes de minorías y extranjeros presentes en un acto en el Ministerio de Justicia en Brasilia.
Según la Ley de Amnistía Migratoria, los residentes ilegales que completen el registro recibirán un documento de identidad extranjero (CEI, por sus siglas en portugués), con una validez de dos años. Transcurrido ese plazo, éste podrá cambiarse por uno de carácter permanente.
Aunque no existen cifras oficiales de indocumentados en Brasil, organizaciones no gubernamentales estimaron que entre 150.000 y 200.000 extranjeros sin papeles podrían beneficiarse con esta medida.
De acuerdo a las estadísticas, serían en su mayoría ciudadanos de origen chino y boliviano, seguidos de paraguayos y peruanos.
EN PRIMERA PERSONA
El responsable del proyecto de ley, aprobado en el Congreso y luego sancionado por Lula, es el diputado del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña, William Woo.
El legislador federal, nominado por el estado de Sao Paulo, tomó el trabajo por las minorías indocumentadas como una cruzada personal.
Woo, un paulistano hijo de madre japonesa y padre chino, y casado con una coreana ahora naturalizada brasileña, impulsó su propuesta para mejorar “la situación precaria” de los ilegales, más vulnerables a la explotación laboral.
“Brasil da un ejemplo a la humanidad. No podemos aceptar en este mundo las barreras que se imponen a las personas, cuando no existen barreras para los bienes de capital, los commodities, las maquinarias, los automóviles… El ser humano es la pieza más importante del planeta tierra”, declaró Woo al celebrar la sanción de la norma, a la que consideró “una gran victoria”.
La nueva ley anticipa una amnistía similar a la decretada en Brasil en 1998, por la que se dio reconocimiento a unos 40.000 extranjeros sin papeles.
FRONTERAS CERRADAS
Sin embargo, algunas voces, de los sectores más conservadores de la sociedad brasileña reclamaron a Lula que la ley no está a tono con las tendencias migratorias que siguen otros países.
Según expresaron, la amnistía no ayudará a poner freno a los desplazamientos ilegales ni ayudará a combatir crímenes transfronterizos, como el contrabando o el narcotráfico.
En respuesta, el mandatario brasileño señaló que la “generosidad” con los extranjeros asentados en el país para “construir un futuro”, no atenta en absoluto contra el combate a las mafias.
“(La amnistía) no significa que Brasil dejará de ser duro con el narcotráfico o el crimen internacional”, recalcó Lula en su discurso.
“En una época en que muchos países cierran las puertas a los extranjeros, Brasil les da la oportunidad de legalizarse”, destacó Paulo Illes, director del Centro de Apoyo al Migrante, un servicio pastoral en Sao Paulo que asiste a los recién llegados.
“La comunidad extranjera recibe con beneplácito esta amnistía, que va a humanizar la situación de muchos”, señaló por su parte el abogado Grover Calderón, presidente de la Asociación Nacional de Extranjeros e Inmigrantes de Brasil (Aneib).
Una vez nacionalizados, los inmigrantes gozarán de los mismos derechos que que los brasileños.
La sancionada ley establece que los inmigrantes ilegales tendrán un plazo de 180 días para presentarse al registro provisorio de residencia, con la sola presentación de su comprobante de entrada a territorio brasileño, una declaración de no tener antecedentes criminales, y el pago de aranceles por unos US$50.
Dos años más tarde, los interesados podrán solicitar la residencia permanente, aunque para conseguirla deberán cumplir condiciones más estrictas: demostrar que tienen empleos lícitos y son capaces de sostener a sus familias, no registrar deudas fiscales ni causas penales y no haber salido del país por más de 90 días durante los dos años de estadía provisoria.
Una vez nacionalizados, los inmigrantes gozarán de los mismos deberes y derechos que la Constitución garantiza para los brasileños nativos, como la libertad de circulación y pleno acceso al trabajo remunerado, educación y salud pública.
No tendrán, en cambio, algunos derechos privativos de los nacidos en el país, como la postulación a cargos electorales.
La ley fue celebrada por el presidente Lula como una norma modelo, por la que el país sudamericano puede postularse como ejemplo ante aquellas naciones industrializadas que ponen trabas cada vez más fuertes a la llegada de extranjeros.
Información compilada de diversas fuentes