El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha pedido a la comunidad internacional una “respuesta urgente” en favor de Pakistán, al tiempo que ha señalado que la ayuda a ese país, tras las inundaciones, es “un test global de solidaridad”.
Ban, que este domingo presidió una reunión ministerial sobre la situación de Pakistán tras las terribles inundaciones sufridas en julio pasado, insistió en solicitar de los ministros de Exteriores presentes una “respuesta urgente”.
“Las inundaciones en Pakistán son un desastre, un desafío y un test de solidaridad global”, dijo Ban, que subrayó a los ministros que hay 20 millones de víctimas, el 20% del territorio pakistaní afectado por esa catástrofe natural y se han perdido 1,8 millones de casas.
“Entre ocho y 12 millones de personas necesitan asistencia humanitaria urgente”, subrayó el máximo responsable de la ONU, que recordó que ese desastre se ha producido en una región en la que “su estabilidad y prosperidad interesa a todos en el mundo”.
La ONU ha pedido 1.590 millones de dólares adicionales (lo que equivaldría a unos 68 millardos de bolívares fuertes VEF) a los países donantes para atender durante un año a más de 14 millones de damnificados por las inundaciones en Pakistán, que el organismo considera “el peor desastre” en sus 65 años de historia.
NACIONES ANUNCIAN AYUDAS
Noruega, entre la veintena de países occidentales y asiaticos que donarán la mayor cantidad de los recursos solicitados, anunció un aumento de su ayuda en favor de las víctimas de las inundaciones en Pakistán de 66 millones de dólares, que se suman a otros 18 millones ya asignados a la catástrofe por el gobierno en Oslo.
España fue otro de los países que durante la reunión anunció que esperaba llegar hasta los 26 millones de dólares.
Por su parte, Gran Bretaña, por intermedio de su ministro de Desarrollo Internacional, Andrew Mitchell, aseguró que el aporte de su país alcanzaría los US$ 210 millones.
LA SITUACION ACTUAL
El canciller de Pakistán, Mahmood Qureshi, agradeció las gestiones de ONU y el aporte de los donantes, ya que es una “tremenda expresión de solidaridad”, al tiempo que les aseguró que “cada dólar será bien gastado”.
“La devastación es muy grande. Se necesita mucho, mucho más de lo que se ha comprometido, pero no esperamos que los donantes nos lo den todo. Pakistán está movilizando sus recursos, ha revisado sus gastos y les ha dado otras prioridades”, aseguró Qureshi a la prensa al término de la reunión.
La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, indicó que Pakistán “puede contar” con su país y la de muchos otros para su reconstrucción y recordó que Washington ya ha aportado 340 millones de dólares para contrarrestar la devastación causada por las lluvias e inundaciones.
Sin embargo, organizaciones humanitarias internacionales como Oxfam, calificaron de “nueva decepción” el resultado de esta reunión, ya que “todavía queda mucho hasta llegar al objetivo de lograr 2.000 millones de dólares” en favor de Pakistán.
El grupo afirmó que algunos de los donantes “están posponiendo la entrega del dinero que comprometen”, al tiempo que señaló que “mientras ellos esperan a próximas reuniones para que sus compromisos se vuelvan una realidad, las víctimas pakistaníes son las que más sufren”.
CRISTIANOS PAKISTANIES RECLAMAN QUE SON DISCRIMINADOS Y ATACADOS
Al mismo tiempo, miedo e inquietud entre los cristianos en Pakistán, mientras en el país se celebra el final del mes sagrado del Ramadán causado por la tensión creada por grupos mayoritarios musulmanes quienes tejen amenazas contra la minoría cristiana que, en la mayor parte de los casos, no han degenerado en abierta violencia.
En algunas áreas, sin embargo, la tensión permanece alta: en Karachi la comunidad católica local se vio sacudida hace pocos días por la agresión contra Asghar Bhatti, 61 años, laico católico y padre de familia en la comunidad de la Iglesia de San Pablo. Bhatti fue alcanzado por dos disparos realizados por militantes radicales islámicos, precisamente delante de la iglesia de San Pablo. “Está vivo por milagro, querían asesinarlo pero sólo lo han herido con dos disparos en el hombro.
“Estamos muy preocupados. Me parece un grave acto de intimidación. Bhatti es un laico muy activo a nivel pastoral, que visitaba las casas y las familias de los parroquianos. Es una advertencia contra los católicos, para desalentar e impedir la predicación y sabotear las actividades pastorales” afirma el párroco, pidiendo una mayor protección por parte de la policía para detener a los extremistas.
“Frente a estas agresiones no tenemos como defendernos. Asgahr está vivo sólo por gracia de Dios”. El párroco le informó al Obispo, mientras una delegación de líderes cristianos de Karachi tuvo una reunión con exponentes del partido musulmán “Jamaat-e-Islami”, pidiendo apoyo y evidenciando los temores de la comunidad cristiana.
La comunidad católica de San Pablo, mientras tanto, se ha mostrado muy activa en la asistencia a los prófugos, víctimas de los aluviones, que por millares han invadido la ciudad de Karachi. La zona sur de Sind aún está siendo afectada por lluvias torrenciales que empeoran la situación. La carretera entre Karachi y Hyderabad está inundada y esto hace aún más difícil las operaciones de socorro.
Según fuentes locales, unos 3 millones de prófugos en Sind y en Punjab del Sur no han recibido aún ningún tipo de ayuda humanitaria. (Información compilada de diversas fuentes)


